PASTORAL LETTER FOR CHRISTMAS AND NEW YEAR + CARTA PASTORAL PARA LA NAVIDAD Y EL AÑO NUEVO

La carta en español sigue a continuación.

Christmas 2021 and New Years 2022

What were the shepherds supposed to think? The quiet of the night was broken by a loud noise such as they had never heard before… a noise that sounded much like voices ringing from the heavens. And when they looked up to see what was making that noise, they were startled by a bright light such as they had never seen before. Of course, they were afraid. We would all be afraid under similar circumstances. But as they watched, and as they listened, the light and the sound resolved into the forms and voices of angels singing “Glory to God in the highest heaven, and on earth peace among those whom God favors!”

The shepherds must surely have wondered why they, of all people, were receiving this visitation from God’s angelic messengers. They could hardly be counted among those whom God favored. After all, they were among the poorest of the poor in ancient Judean society—outcasts even among their own people. Yet, there the angels were, singing not to kings and aristocrats… not to the wealthy and the powerful… but to them, “shepherds living in the fields, keeping watch over their flocks by night.” Their fear gave way to wonder and astonishment. What could any of this mean, except that the world was about to change?

We don’t live in a world that expects to see and hear angels. In fact, our modern world typically rejects the idea of angels as pure fantasy, dismissing those who claim to encounter them as being mentally and emotionally unbalanced. And yet, we continue to delight in the stories of Christmas angels. During the holidays, we decorate our homes with angel figurines, crown our trees with angel ornaments, and sing songs about angels heard on high. We may not believe in angels—many of us—but we are enchanted by the idea of Christmas angels proclaiming peace and good will to our weary, strife-torn world. We are ready for the world to change… desperately ready.

The biblical Christmas angels do not, however, sing their beautiful song of hope in concert halls or shopping malls or even cathedrals. They sing it to shepherds in the fields, to poor country priests, to disinherited carpenters, and to young girls from impoverished families. They may even sing it to us during our own moments of deepest need. Their song brings hope to those who otherwise have no hope. It promises blessing to those who have never expected a blessing. It offers salvation to those whose futures seem brutally bleak.

So, if there are angels singing in our world today, we probably shouldn’t be looking for them in beautiful and fashionable venues populated principally by those whose lives already seem perfect. We should be looking instead in those places where hope is most needed, but least expected… among the homeless, the unemployed, the refugees, the abused, the excluded, the mentally ill, the sick, the essential workers… anywhere souls are being crushed and lives are being destroyed by the political, economic, social, and religious systems of an impersonal and uncaring world. If we watch and listen carefully enough, this is where we may actually see and hear the Christmas angels for ourselves. This is where we may personally experience the deep meaning of the Christmas season as proclaimed by John’s gospel: “The light shines in the darkness and the darkness did not overcome it.” (John 1:5)

May God grant a blessed Christmas and a hopeful New Year to all.

Pastor

P.S. Don’t forget to watch and listen for the angels!

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La Navidad 2021 y El Año Nuevo 2022
 
¿Qué se suponía que pensaran los pastores? La tranquilidad de la noche se rompió por un ruido fuerte como nunca habían oído antes… un ruido que sonaba muy parecido a voces que resonaban de los cielos. Y cuando levantaron la vista para ver qué estaba haciendo ese ruido, se sobresaltaron por una luz brillante como nunca habían visto antes. Por supuesto, tenían miedo. Todos tendríamos miedo en circunstancias similares. Pero a medida que miraban y escuchaban, la luz y el ruido se resolvieron en las formas y las voces de ángeles cantando «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!»
 
Los pastores seguramente deben haberse preguntado por qué ellos, de todas las personas, estaban recibiendo esta visita de los mensajeros angélicos de Dios. Dificilmente podían ser contados entre aquellos a quienes Dios favorecía. Después de todo, estaban entre los más pobres de los pobres en la antigua sociedad de Judea—parias incluso entre su propia gente. Sin embargo, allí estaban los ángeles, cantando no a reyes y aristócratas… sino a ellos, «pastores que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.» Su miedo dio paso a la maravilla y al asombro. ¿Qué podría significar esto, excepto que el mundo estaba a punto de cambiar?
 
No vivimos en un mundo que espera ver y escuchar ángeles. De hecho, nuestro mundo moderno tipicamente rechaza la idea de los ángeles como pura fantasia, descartando a aquellos que afirman encontrarse con ellos como desequilibrados mentalmente y emocionalmente. Sin embargo, seguimos deleitándonos en las historias de los ángeles navideños. Durante las vacaciones, decoramos nuestras casas con figuritas de ángel, coronamos nuestros árboles con ornamentos de ángel, y cantamos canciones sobre ángeles que se escuchan en lo alto. Puede que no creamos en los ángeles—muchos de nosotros—pero estamos encantados con la idea de que los ángeles de Navidad proclamen la paz y la buena voluntad a nuestro mundo cansado y desgarrado por conflictos. Estamos listos para que el mundo cambie… desesperadamente listos.
 
Sin embargo, los ángeles de Navidad de la bíblia no cantan su hermosa canción de esperanza en salas de conciertos, ni en centros comerciales, ni siquiera en catedrales. La cantan a los pastores en los campos, a los sacerdotes rurales pobres, a los carpinteros desheredados, y a las niñas de familias empobrecidas. Incluso puedan cantarnosla durante nuestros propios momentos de profunda necesidad. Su canción trae la esperanza a aquellos que de otra manera no tienen esperanza. Promete bendición a aquellos que nunca han esperado una bendición. Ofrece salvación a aquellos cuyos futuros parecen brutalmente sombrios.
 
Entonces, si hay ángeles cantando en nuestro mundo de hoy, probablemente no deberíamos buscarlos en lugares hermosos y de moda poblados principalmente por aquellos cuyas vidas ya parecen perfectas. En cambio, deberíamos buscar en aquellos lugares donde la esperanza es más necesaria, pero menos esperada… entre los sin hogar, los desempleados, los refugiados, los maltratados, los excluidos, los enfermos mentales y físicos, los trabajadores esenciales… en cualquier lugar donde almas estén siendo aplastadas y vidas estén siendo destruidas por los sistemas políticos, económicos, sociales y religiosos de un mundo impersonal e indiferente. Si observamos y escuchamos con suficiente atención, aquí es donde realmente podemos ver y escuchar a los ángeles de Navidad por nosotros mismos. Aquí es donde podemos sentir personalmente el profundo significado de la temporada navideña como lo proclama el evangelio de Juan: «La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron.» (Juan 1:5)
 
Que Dios conceda una bendita temporada navideña y un esperanzador Año Nuevo para todos. 
Pastor

P.D.: ¡No olviden de mirar y escuchar a los ángeles!

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